El Concierto para violín y orquesta Op.47 de Jean Sibelius no siempre gozó de la importancia que tiene hoy en día. Al contrario: sus inicios fueron criticados muy negativamente hasta mucho después de su estreno, además de haber sido remodelada debido a la casi imposibilidad técnica de su versión original.

A pesar de que muchas obras de Sibelius tienen un carácter autobiolgráfico o de la propia visión del paisaje nacional del autor, este no es el caso, por mucho que el inicio recuerde a los sus paisajes nevados natales. La razón de la composición de la obra fue la voluntad del compositor de convertirse en un violinista virtuoso, deseo que siempre había tenido, desde que se inició en el instrumento. Este deseo se puede ver en la cantidad de obras virtuosas que tiene para violín y orquesta o piano.

Actualmente esta obra disfruta de ser una de las más interpretadas del autor, e incluso en algunos casos más jóvenes, la única que se conoce del mismo, y actualmente casi se puede decir que es el concierto de violín más interpretado de los compuestos en el siglo XX. Se engloba en el período romántico del autor, situado entre 1898 y 1908 y caracterizado por ser esencialmente diatónico con giros modales, pero sin renunciar a los cromatismos propios del postromanticismo nórdico en el que se encuentra la obra. Contiene ostinatos, como es típico en el autor, aunque cobran mucho menos protagonismo que la melodía. A pesar de que Sibelius es considerado nacionalista finés, este período precisamente abre las puertas hacia afuera de su país.

Historia de la obra

El momento en el que esta obra comenzó a ser ideada se remonta a 1902. En el verano de ese año, Sibelius le manda una carta a Axel Carpelan hablándole de las composiciones que tiene en mente para un futuro, entre las que incluye el concierto y muchas otras obras que, en su mayor parte no llegaron a crearse (o, por lo menos, no a publicarse). Según dice, la idea de un concierto para violín ya le rondaba por la cabeza alrededor de 1899. De hecho, se conservan algunos bocetos sobre la idea que tenía él en aquel momento. Teniendo en cuenta que su sueño era convertirse en un virtuoso del instrumento, es completamente comprensible que incluso antes se le pudiera haber ocurrido.

Tras su encuentro en Berlín en 1902 con el violinista Willy Burmeister, después de haber interpretado una de sus obras orquestales como concertino, Sibelius se anima a componer este concierto, para el que tenía simplente algunos temas sueltos. Además, al saberlo, Burmeister se interesa mucho por ella, viéndole un gran futuro por delante. A pesar de que inicialmente Sibelius no trabaja mucho en esta obra a principios de 1903, logra acabarla para marzo de 1904, el día de su estreno, debido a un gran enfoque desde otoño del año anterior. Durante este tiempo, desde otoño, la mujer del compositor dice que se levantaba por las noches para tocar “melodías hermosas” y que “todos sus temas eran de posible desarrollo”, por lo que se intuye que estaba muy interesado y motivado con ese concierto. Desde un primer momento, Sibelius declara que la obra está dedicada a Willy Burmeister.

El principal problema que se presenta en este momento para el compositor concierne a su economía: aunque el dinero generado por sus publicaciones, tanto dentro de su país como internacionalmente, deberían ser suficientes para él y para su mujer, la cantidad de dinero gastado en celebraciones con champán y otras muchas bebidas hacen que su modo de vida sea muy poco sostenible. Por ello y en un acto casi desesperado, Sibelius organiza una serie de conciertos con la Orquesta de Helsinki durante la primera mitad del mes de febrero.

El día 8 se produce el primer concierto, en el que se interpretan varias obras, incluyendo la primera versión del concierto de violín, pero con Viktor Novaček, un profesor de la Academia de Helsinki como solista. A pesar de ser un músico muy sensible, no da la altura técnica para la obra (que era mucho mayor a la de la versión final) y esto hace que, aparte de recibir críticas muy negativas, el violinista al que estaba inicialmente dedicado se sienta algo ofendido. De todos modos, este le sugiere a Sibelius interpretar en octubre el concierto él mismo, pero Sibelius continúa queriendo que la obra se interprete en marzo y otra vez más en abril. Un crítico que tendía a apoyar a Sibelius es quien quizá lo hace entrar en razón, y, a pesar de la sugerencia de Burmeister, Sibelius decide retirar durante dos años el concierto para hacer retoques principalmente en la parte de violín solista.

De todos modos, un año después, el editor de la obra, Robert Lineau, consigue que el concierto de violín aparezca en uno de los famosos conciertos de Richard Strauss, quien tenía mucho aprecio por la obra compuesta de Sibelius, y el compositor acepta la oferta debido a la repercusión y el empuje que podría tener la obra. Aceptando, volvió a privar de nuevo a Burmeister de tocar el concierto, o de “estrenarlo” ya a más grande escala, ya que la oferta sería para que lo interpretara el concertino de la Filharmónica de Berlín, Karel Haliř. De este modo, Burmeister se niega a interpretar el concierto y Sibelius termina dedicándoselo a uno de los alumnos del gran violinista Joseph Joachim, llamado Ferenc von Vecsey, un niño prodigio de 12 años en aquel momento.

A partir de ese momento, el concierto fue prácticamente olvidado hasta treinta años después, en 1935, cuando Jascha Heifetz grabó su interpretación. Esta, debido a la perfección de la técnica de este reputado violinista y su intensidad expresiva, triunfó entre una gran cantidad de público y comenzó a ser equiparado a los de Mozart, Mendelssohn, Brahms, Bruch, Beethoven y Tchaikovsky.

Existe una restauración del vinilo original de la interpretación de Heifetz de este concierto. Se puede escuchar aquí:


sibelius

Jean Sibelius (1865-1957) fue un compositor y violinista finés del post-romanticismo musical. Es principalmente reconocido como más grande compositor de su país, y se dice que su música ayudó a desarrollar una identidad nacional durante su lucha contra Rusia por la independencia, ya que, muchas de sus obras tienen su inspiración en la propia visión de la naturaleza del autor, en la mitología Nórdica y la épica nacional finesa, como es un gran ejemplo el Kalevala.

Una gran parte de su obra fue compuesta hasta mediados de la década de 1920, pero a partir de ese momento y debido a una operación dificultosa que casi le cuesta la vida, Sibelius se retira a una vida de más silencio, dedicada principalmente al pensamiento. A este momento de su vida se le llama “El silencio de Järvenpää” (el pueblo donde residía). A pesar de que se dice que durante ese tiempo dejó de componer por completo, estuvo intentando componer una octava sinfonía. Más tarde escribió algo de música masona y reeditó otros trabajos, pero no fueron tan reconocidos como las obras lo habían sido en su momento primero de publicación. Sus obras más importantes son sus siete sinfonías, Finlandia, la Suite Karelia, su sinfonía coral Kullervo y su concierto para violín y orquesta.

Este compositor goza de un gran reconocimiento en su país aún a día de hoy, y esto se puede comprobar, por ejemplo, con que en Finlandia se celebra el Día de la Bandera el 8 de diciembre, día del cumpleaños del compositor, y también se le da a ese día el nombre de “Día de la Música Finesa”. En 2015 se celebró el 150 aniversario del nacimiento del compositor con un gran número de conciertos y otros eventos en la ciudad de Helsinki.


Fuentes

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