Por lo que más se suele conocer a Scriabin es por la creación del acorde místico (o acorde Prometeo) y por algunas de sus obras para piano, especialmente los estudios y preludios de su primer período. Aquellos que sepan algo más de él, conocerán algunas de sus obras orquestales, como su Poema divino, su Poema del éxtasis y por último Prometeo, o Poema del fuego. Pues bien, la mayor parte de su obra fue destinada a crear un evento concreto: Misteriya (también conocido como Mysterium).

La evolución estilística de Scriabin fue desde un estilo similar al de Chopin, como se puede ver en su Vals Op.1, pasando por uno más cercano a sus contemporáneos, como Rachmaninoff en su Poema Trágico Op.34 hasta llegar a una de sus últimas obras, la Sonata para piano No.9 “Misa Negra”, en la que ya ha desarrollado por completo su propio sistema.

Aleksandr Nikolaievich Scriabin nació en 1871, en el seno de una familia musical casi por completo: su padre era el único no relacionado directamente con la música. Su madre era una concertista profesional, alumna de Leschetizky (alumno directo de Czerny y profesor también de Horowitz) y amiga de Anton Rubinstein; y su tía era una pianista aficionada. Un año después del nacimiento del compositor, su madre, enferma desde el parto, murió y a partir de ese momento fue cuidado por sus dos abuelas. Nunca hubo mucho contacto entre padre e hijo.

Ya desde pequeño tuvo muchísima relación con el arte debido en mucha parte a su tía: iba a conciertos de la Sociedad Musical Rusa, tocaba en un piano melodías de oído y sabía improvisar en el instrumento ya con cinco años. También se relacionaba con otras facetas de la misma, leyendo literatura clásica (entre ella Shakespeare y Molière), escribiendo alguna obra de teatro, haciendo artesanalmente pianos de juguete y también con frecuencia otras artes manuales como la costura y el punto. En cuanto a sus estudios de piano, sus primeras clases fueron con su tía, pero más tarde, a través de su primer profesor formal, Gregory Konyus, pudo conocer al profesor que lo tuteló hasta su entrada en el Conservatorio de Moscú: Zverev. Durante el siglo XX y años anteriores, era común que los alumnos de música convivieran con sus profesores en su misma casa y este fue también el caso. Entre sus compañeros se encontraba Rachmaninoff, un año menor que él. Allí, aparte de aprender música, aprendió también varios idiomas y los modales de la alta sociedad rusa, sobre filosofía (comenzando a escribir poemas de tendencia espiritualista) y, sobre todo, aumentó su espíritu competitivo. Durante su época con este profesor también comenzó a componer, llegando a su primera obra notable, el Estudio en Do# menor Op.2 No.1, y, de hecho, le dedicó su Nocturno Op.5 No.1 al propio Zverev, aunque este intentó convencerlo de que dejara la composición.

Tras cinco años de formación con este profesor, entró en el conservatorio de Moscú sin necesidad de prueba de acceso, ya que el director, Safonov, ya lo había escuchado numerosas veces en recitales públicos de alumnos de Zverev. Algunos biógrafos de Scriabin dicen que en ese momento, las interpretaciones de Scriabin eran ‘sensibles’ y demostraba tener mucha técnica, pero que era muy vago y testarudo, al contrario que otras, que dicen que sus horas de estudio podrían llegar tranquilamente a las 14 diarias.

Las influencias más notables que adquirió Scriabin en el momento fueron de su profesor de piano, el previamente mencionado director Safonov, que insistía en un pedaleado sutil y en el legato; a la vez que su profesor de polifonía Taneyev, que deja rastro en el resto de la obra compuesta de Scriabin desde su estancia en el conservatorio.

Scriabin se convirtió en uno de los mejores alumnos del centro: tenía una personalidad muy competitiva y, en un intento de mejorar aún más su fama allí decidió estudiar todas las sonatas de Beethoven, pero se aburrió en la décima. Durante ese tiempo comenzó a tener ataques de ansiedad graves, sobre todo cuando le dedicaba mucho tiempo a la composición; de hecho, la mayor parte de la década de 1890 se la pasó muy cerca del colapso mental debido al estrés que le producía su futuro musical. En 1891 se lesionó la mano derecha intentando estudiar la fantasía Don Juan de Liszt, y, debido a la incapaz de tocar con esta, perfeccionó su técnica en la mano izquierda y compuso una serie de obras para esta mano sola. Su mejoría técnica se puede apreciar en sus obras a partir de ese momento.

En su último curso en el conservatorio tuvo riñas con otro de sus profesores, el compositor Arensky, debido a que él quería enseñarle fuga; pero con su desarrollado espíritu competitivo y ya que Rachmaninoff lo iba a hacer, Scriabin decidió graduarse un año antes a toda costa. Terminó haciéndolo debido al apoyo que recibió por parte del director del conservatorio. El resultado fue que Scriabin se graduó con una Pequeña Medalla de Oro y Rachmaninoff con una Gran Medalla de Oro, principalmente debido a la intransigencia de Arensky en cuanto al tema y, quizá, debido a sus celos y orgullo.

Más tarde, Scriabin comienza su vida musical como concertista por toda Europa y como compositor, trabajando la mayor parte de su vida con Belyayev y con Jürgenson, haciendo viajes en busca de inspiración para la composición. Vivió la mayor parte de su vida como adulto en Suiza y no se relacionó casi para nada con los músicos de su país de tendencia nacionalista. Toma contacto con, principalmente, filósofos y teósofos, que influyen en su pensamiento y reafirma sus tendencias espirituales previas. Esto hace que se enfoque cada vez más a la creación de una obra como Misteriya.

Su estilo

Las 10 sonatas de Scriabin son el degradado que muestra su estilo compositivo a lo largo de su vida. Compuso la primera en 1893, justo después de graduarse en el conservatorio,  y forma parte de su Op.6; y compuso la última en 1913, menos de dos años antes de morir, formando parte de su op.70 (siendo el último el 75).

Durante su primera etapa, su estilo es puramente romántico. Recuerda sobre todo al estilo de Chopin, aunque tiene un carácter propio suyo, lleno de cromatismos. Destaca la intensidad emocional de sus obras y la excelente combinación con el virtuosismo. Las sonatas para piano que entran en este período son la primera, la segunda y la tercera.

Acorde místicoSu segunda etapa es la de transición a su estilo definitivo. Empieza a renunciar cada vez más a hacer resoluciones propiamente tonales y cada vez alarga más las dominantes. De todos modos y, a pesar de la creencia general, su sistema sigue siendo tonal (de hecho en ningún momento llega a ser atonal), simplemente el centro tonal de sus obras es definido por una de las variantes de su acorde místico, que se puede ver en la imagen de la derecha. En esta etapa se encuentran las sonatas cuatro y cinco, que ya están formadas en un solo movimiento, mostrando la necesidad de Scriabin de llegar a la perfección, que, para él, era la unidad; y concluye con la creación de Prometeo, rompiendo por completo con el anterior sistema tonal para adoptar su propio sistema de relaciones tonales, aunque acaba con una tríada de Do Mayor que se asocia a una despedida al anterior sistema o a el haber alcanzado al conocimiento de su propio camino en su vida. Este sistema de acordes formados por cuartas ascendentes está basado en la famosa sinestesia del compositor: sinestesia scriabin

La sinestesia es la capacidad de una persona para asimilar dos sentidos a la vez a la llegada del primero al cerebro, relacionándolos a pesar de que uno de ellos no haya sido percibido estrictamente por uno de los órganos receptores. Dicho de otra manera, la capacidad de ver sonidos, oler texturas u oír sabores, por ejemplo. En este caso se trata de ver un color en cuanto el cerebro procesa una nota.

Como se puede apreciar en la imagen de la derecha, la relación de los colores es una transición cromática con el círculo de quintas.

A partir de este momento, todo su enfoque va a ser Misteriya, su creación última. Las sonatas de piano seis, siete (Misa blanca), ocho, nueve (Misa negra) y diez, fueron creadas en un solo movimiento y el sistema tonal no vuelve a cambiar al convencional nunca más por mucho que sus distintos editores durante esta época se lo aconsejen.

Solo llegó a hacer un borrador del preludio de la obra, que se puede encontrar en IMSLP. Según algunas de sus cartas, sus últimas sonatas estaban planeadas para ser parte de Misteriya o simplemente una práctica para el resultado final. También lo estaban algunos de sus poemas (divino, éxtasis y fuego). Algunos de los acordes que se pueden ver en el borrador llegan a tener los doce sonidos al mismo tiempo en un amplio registro. Según estos planes, se necesitaría una gran orquesta con coro y órgano sinestésico (uno que él mismo diseñó, que proyectase los colores que a Scriabin le sugería cada una de las notas) para interpretar esta obra, y se debería hacer al pie del Himalaya. Se pretendían incorporar en la representación otras disciplinas artísticas, como el teatro, la pintura y la danza. El motivo de esta era iluminar a la humanidad, llegar a una raza espiritual superior a los humanos. Después de terminar la interpretación, supuestamente llegaría el fin del mundo y los partícipes de la obra (que incluían a los intérpretes y al público) pasarían a un plano más allá del consciente.

Scriabin dijo en sus últimos años de vida que no moriría, sino que se ahogaría de éxtasis tras la interpretación de la obra, pero acabó muriendo en el año 1915 por una septicemia causada por una picadura de insecto mal curada. A esas alturas se dice de él que su ego no tenía límites y que en sus apuntes se encontraron frases de tendencia megalomaníaca como “¡Yo soy Dios! Soy el florecimiento, la bienaventuranza. Soy la pasión que todo lo consume, que lo abarca todo. Soy el fuego que envuelve al universo reduciéndolo al caos”.

El compositor ruso Nemtin dedicó 30 años a acabar esta obra en base al boceto, logrando un resultado de casi tres horas de duración que se puede escuchar desde aquí.

Fuentes

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