Liszt es conocido por cualquier pianista debido a su gran relevancia en la evolución estilística del piano y su interpretación, el uso de sus improntas, del pedal y de otros elementos técnicos que acercaron la época clásica a la actual. Él, tras un estudio exhaustivo de la técnica pianística, e influido por Paganini, se da cuenta de que era necesario llevar más allá las posibilidades del instrumento.

Hasta el tiempo de Liszt, el pedal era un recurso de adorno, nunca lo que llegó a ser con él: una verdadera necesidad para la interpretación de sus grandes obras. Debussy llegó a decir a principios de la década de 1880 que su uso del pedal era como la propia respiración de la obra. 

Durante sus primeros años como pianista, siendo alumno de Czerny, el maestro llegó a decir que tocaba del modo más natural posible, acorde con el sentimiento. La crítica, por lo general, destacaba su brillo, fuerza y precisión, a la vez que también se llega a mencionar su habilidad de mantener de modo absoluto el tempo, quizá debido a la insistencia de su padre en el estudio con metrónomo. Su repertorio durante la década de 1820 estaba principalmente formado por obras de su maestro y de Hummel. Se dice que solía improvisar en los conciertos del anterior compositor, demostrando gran soltura. También se tiene constancia de que sus habilidades de lectura a primera vista eran notables.

A partir del inicio de su estancia en París, cuando comienza a dar clases –y quizá por esta misma razón–, su estilo empieza a cambiar hacia uno más propio y a acercarse a lo que será en un futuro. La madre de su alumna Valerie Boissier, en sus detalladas notas de clase refiere a él de este modo:

La manera de tocar del señor Liszt contiene abandono, un sentimiento liberado, pero incluso cuando pasa a ser impetuoso y enérgico en su fortissimo, sigue sin ser duro o seco. […] Dibuja desde el piano tonos que son más puros, derretidos y fuertes que los que cualquier otro puede hacer; su toco tiene una carisma indescriptible. […] Es el enemigo de las expresiones afectadas, fingidas y forzadas. En primer lugar, quiere sinceridad en el sentimiento musical, y de este modo hace un estudio psicológico de sus emociones para expresarlas tal y como son. Además, una fuerte expresión suele estar seguida por un sentimiento de fatiga y desaliento, una especie de frialdad, porque esta es la manera en la que la naturaleza actúa.

Sin embargo, la prensa llega a burlarse de él por algunas expresiones faciales o gestos al piano. Entre otras cosas, Berlioz destaca de él las extravagantes libertades que se tomaba en cuanto a las partituras: añadía cadenzas, tremolos y trinos tocando el primer movimiento de la sonata Claro de Luna de Beethoven, y creó una “escena dramática” cambiando el tempo entre el “Largo” y el “Presto”. Liszt admite en una carta a George Sand en 1837 que lo hizo a propósito para ganar el aplauso del público, y prometió seguir tanto el escrito como el espíritu de la partitura desde ese momento. De todos modos, tres años después, en la prensa se da noticia de que “la fuga en mi menor de Haendel, [fue] tocada por Liszt con una anulación de todo lo relacionado con los ornamentos rimbombantes y, sin duda, apenas sin adiciones, excepto por una multitud de armonías ingeniosamente pensadas y apropiadas, dejando ver un resplandor de color sobre la belleza de la composición, e infundiendo en ella el espíritu que ninguna otra mano que hubiera recibido.”

Liszt como profesor

Liszt comenzó a dar clase como último recurso para ganar dinero y ser capaz de sostenerse a sí mismo y a su madre. Llegó a dar clases tanto de piano como de composición, principalmente. 

Comenzó, pues, a dar clases en 1827 en París, teniendo una agenda, según decía en cartas, desde las ocho y media de la mañana hasta las diez de la noche sin apenas descansos. Su alumna más destacable en el momento fue Valérie Boissier, cuya madre escribió memorias de todas sus clases. 

Sin embargo, desde que comenzó los tours por Europa en 1831, apenas dedicó tiempo a dar clases, ya que podía vivir de los conciertos que daba. Sus dos alumnos más destacados de este tiempo fueron Wilhelm von Lenz, aunque, al igual que Valérie fue pianista aficionado, y, ya casi al final de sus viajes, a su recién conocido Hans von Büllow.

Desde el momento en el que Liszt se quedó a vivir en Weimar, su número de alumnos aumentó considerablemente, llegando a la posibilidad de que la cantidad de personas que se pudieran considerar alumnos suyos llegase a las tres cifras; entre ellos tnato pianistas como cellistas, violinistas, harpistas, organistas, compositores, directores, cantantes e incluso escritores. Es de notar que algunos de sus estudiantes acabaron muy en desacuerdo con su método de enseñanza y sus ideas, como Eugen d’Albert o Felix Draeseke.

En cuanto a este método, se puede decir que los consejos técnicos que este daba eran nimios y se centraba mucho en la interpretación y el sentido musical, combinándolo con anécdotas o metáforas. Quería a toda costa preservar la individualidad en el sonido y en las ideas, evitando crear copias de sí mismo. Algunas citas que se conservan suyas para probarlo son “Lava esa suciedad en tu casa” como dato de que él no iba a corregir las imperfecciones en su técnica, “No hace falta que nos cortes carne” tras los primeros acordes de la sonata Waldstein de Beethoven, o “Ahí estás mezclando ensalada otra vez”, por hacer mal los ritmos de su propia obra Gnomenreigen, además de tocar demasiado rápido para su gusto. 

A partir de su tiempo como concertista, Liszt dejó de cobrar por las clases que daba. Criticó a Kullak por hacerlo, diciendo que “Como artista, no hurgas en busca de un millón de marcos sin hacer algún sacrificio en el altar del Arte”. En cambio, su antiguo profesor Czerny, cobraba unos precios muy altos por clase, suficientes como para que otro alumno suyo, Stephen Heller, llegase a no poder permitírselas. A Liszt, en cambio, le daba las clases gratis, y a cambio de esto, le dedicó sus Estudios Trascendentales.

Sus alumnos más destacados

Carl Tausig (1841-1871). Durante su corta vida memorizó una gran cantidad de repertorio. Se decía que su técnica al piano podía llegar incluso a superar a la de Liszt. Se dedicó tanto al piano como a la labor de la composición y los arreglos, siendo el más famoso el de la Tocata y fuga en Re menor de Bach. Fue el alumno favorito de Liszt, comenzando a ir a clase con él en 1855. Llegó a dar clases de piano, pero se dice de él que fue poco comprensivo con sus alumnos y que a interpretaciones aceptables respondía con una serie de exclamaciones negativas, seguidas de una interpretación casi imposible de mejorar. Anton Rubinstein lo llamó “el infalible” debido a su gran técnica. 

A diferencia de su profesor, aborrecía la espectacularidad y no consideraba para nada útil cualquier tipo de gesto. Tocaba de modo completamente relajado; se dice que el único rasgo de tensión que había durante sus interpretaciones era un músculo en una esquina de su boca. La crítica lo aclamaba y decía que no habría un pianista igual a Tausig: combinaba la fuerza y el rango de colores en el sonido de Liszt con la intelectualidad de Hans von Büllow.

Sophie Menter (1846-1918). Fue conocida como l’incarnation de Liszt (la reencarnación de Liszt) debido a su estilo pianístico robusto y eléctrico. Era la alumna femenina preferida de Liszt, estudiando con él desde 1869; de hecho, él mismo dijo de ella que era su “hija única musical”, que “Ninguna otra mujer podrá ni tocarla” en el aspecto musical. Se menciona como especialmente importante su mano cantante, a la vez que algunos críticos la describen como la fundición de la virtuosidad y la elegancia, con un sonido redondo, grande, Lisztiano, un temperamento fiero, gran peso en las teclas y a la vez plasticidad en las manos. George Bernard Shaw en 1890 dijo “Toca con una espléndida rapidez, pero nunca más rápido de lo que el oído pueda seguir, a diferencia de muchos otros; la distinción de sus ataques e intenciones dados a cada nota hace que su ejecución sea irresistiblemente impetuosa”. 

Martin Krause (1853-1918). Hijo de un organista y maestro concertador. Estudió con su padre, con Carl Reinecke y más tarde, entre 1883 y 1886 con Liszt. Más tarde pasó a trabajar como profesor de composición y piano en Leipzig. A partir de 1901 comenzó a dar clase en Munich (Real Academia de Munich) y Berlín (Conservatorio Stern). Fue profesor de importantes pianistas del siglo XX como Rosita Renard o Claudio Arrau, del que dijo que sería su “obra maestra”. 

Como profesor, siguió el ejemplo de Liszt al no cobrar a sus alumnos, según Claudio Arrau. Su método de aprendizaje de obras consistía en la repetición de los pasajes complicados a diferentes velocidades, diferentes ritmos y diferentes zonas del teclado, en diferentes articulaciones y más tarde combinándolas. Además, basaba mucha parte de su aprendizaje en el Clave Bien Temperado de Bach, obligando a sus alumnos a memorizarlo entero en diferentes tonalidades a las originales. 

Decía que no se podía interpretar una obra en público a menos que el intérprete fuese capaz de tocarla diez veces más rápido y diez veces más fuerte, ya que solo de este modo sería posible mostrar maestría a una audiencia. Krause, según sus alumnos, odiaba que la gente simplemente bajase notas sin sentimiento alguno. Hablaba a sus alumnos de la manera de tocar Liszt, de las numerosas maneras de partir un acorde, de empezar lentamente, acelerar hacia la nota más alta, o hacer un crescendo en melodías ascendentes o diminuendos, si hacerlo libremente o con rubato. 

Arthur Friedheim (1859-1932). Tras su iniciación en la música, comenzó a estudiar con Anton Rubinstein, pero rechazó al maestro debido a que, según él, su método de enseñanza era desorganizado. Fue después cuando comenzó sus clases con Liszt –entre 1880 y 1886–, a quien, al principio, no le gustaba su sonido, pero admitía que su individualidad era indiscutiblemente correcta. Esta es la razón por la que no lo aceptó como alumno en un principio.

Con el tiempo, el alumno se convertiría en secretario del maestro y estaría suficiente tiempo con él como para acabar copiando partes de sus manías, notadas por Ferrucio Busoni, que habla de un “pianista de pelo largo y cara entre severa y aburrida”, que al tocar “se inclina de modo que su pelo cubre toda su cara, antes de hacer un gesto hacia atrás para mantenerlo en orden”, detallando que “la parte más encantadora de todo es verlo durante los tuttis de la orquesta. Ahí es cuando enseña todos sus truquitos. Mira sus uñas, juzga a la audiencia, sacude sus manos en el aire y hace otras tonterías”. 

Más tarde escribió un estudio psicológico de Liszt con recuerdos del compositor, ordenado para su publicación por su alumno Theodore Bullock, bajo el título “Life and Liszt”. 

Walter Bache (1842-1888). Fue el alumno de Liszt que más tiempo estudió con él: Entre 1863 y 1885, teniendo algunas audiciones con él más tarde de empezar su carrera de concertista. Hacía con frecuencia recitales en los que tocaba obras de Liszt, sobre todo en Inglaterra, para promover la música de su maestro en otros países. El compositor le agradeció sus críticas, ya que al ser él también reconocido, fue una “fuente fiable” de que su música merecía un punto de apoyo.

La técnica de Bache, desde sus primeros conciertos, es especialmente destacada por su carácter reflexivo a la hora de la interpretación y una técnica excelente. Son especialmente remarcadas sus escalas limpias y brillantes, y la delicadeza y refinamiento en el sentimiento. Fue considerado un pianista intelectual por hacer interpretaciones completamente adecuadas, a pesar de algunas exageraciones ocasionales o “artisterío”. 

Bache interpretó gran parte del repertorio de Liszt, destacando la mayor parte de las transcripciones, cinco rapsodias húngaras, la Sonata Dante y la Sonata en Si menor, junto con obras menores que dejaban relucir “la naturaleza melódica del trabajo de Liszt”. Al igual que von Büllow, Bache prefería interpretar las obras de memoria, hecho que en el tiempo estaba de debate. 

Louis Diémer. Pianista y compositor. Alumno de Antoine Marmontel y Franz Liszt. Viajó con Pablo de Sarasate dando conciertos por Europa. Profesor de Alfred Cortot, José Cubiles y Édouard Risler. En 1888 sucede a su profesor Marmontel en el puesto de profesor de piano en el Conservatorio de París. Fue conocido como virtuoso y como promotor del uso de instrumentos antiguos. 

Fue de los primeros pianistas en grabar para el gramófono. Se dice que sus grabaciones son las mejores entre sus contemporáneos debido a la claridad, los pasajes virtuosos precisos y escalas pianissimo limpias. Su alumno Lazare Lévy escribió sobre su “increíble precisión, trinos legendarios” y la “sobriedad de su estilo”.

Otros alumnos de Liszt, no tan conocidos precisamente por ello o no tan seguidores de sus enseñanzas, pero que merecen la mención como tales, son:

  • Hans von Büllow. Pianista virtuoso, director de orquesta, compositor (principalmente de orquesta y piano) y crítico. Fue alumno de Liszt durante la década de 1850. En 1867 comienza a dar clases de piano con la técnica de Liszt. Como pianista estrenó la sonata en si menor de Liszt, Totentanz, el primer concierto de Tchaikowsky y el ciclo completo de las sonatas de Beethoven.
  • Moriz Rosenthal. Es considerado al mismo nivel que Godowsky. Alumno de Mikuli (editor y asistente de Chopin). También fue alumno de Liszt entre 1878 y 1886. Entre 1886 y 1922 fue únicamente concertista y a partir de ese momento hasta su muerte, también profesor.
  • Eugen d’Albert. Alumno de Liszt entre 1881 y 1886. Director de la Orquesta Estatal de Weimar (1895), Director de la Hochshule für Music –como sucesor de Joachim– (1907). Considerado virtuoso. Hizo ediciones críticas de obras de Bach y Beethoven además de escribir cadenzas para los conciertos de Beethoven.
  • Emil von Sauer. Compositor, pianista, editor de partituras y profesor. Fue alumno de Liszt durante dos años (1884-1886), pero renunció ser considerado como tal alegando que en el momento en el que le dio clase ya era muy mayor y no podía enseñarle mucho, que su principal profesor era Nikolai Rubinstein. Más tarde reconoció la influencia de Liszt en sí mismo y en su música.
  • Julius Reubke. Pianista y compositor; alumno de Liszt por las dos disciplinas que mayormente enseñaba entre 1857 y 1858. Compuso una sonata en Si bemol menor para piano, inspirado por la conocida sonata en si menor de Liszt. Fue uno de sus alumnos preferidos durante su corta vida.
  • Conrad Ansorge. Conocido principalmente por sus interpretaciones de Beethoven. Estudió con Liszt en Weimar entre 1885 y 1886 y desde 1893 dio él mismo clases allí. Realizó grabaciones de obras de Liszt, Schumann y otros para Welte-Mignon. Compuso un réquiem, dos sinfonías, un concierto para piano, tres sonatas para piano, dos cuartetos de cuerda y otras obras.
  • Franz Bendel. Destacado pianista, compositor de casi 400 obras, muchas de ellas para piano, incluyendo un concierto para piano. Fue alumno de Liszt entre 1862 y 1867. 
  • Hans Bronsart won Schellendorff. Estrenó el segundo concierto de Liszt con el propio compositor como director de orquesta. Fue compositor (principalmente obras de piano, cámara y orquesta) y director de orquesta.
  • Bernhard Stavenhagen. Pianista, compositor y director de orquesta. Fue alumno de Kullak y más tarde de Liszt (1885-1886). Tiene una grabación en pianola de la Rapsodia húngara no.12 como recuerda que la tocaba Liszt. 
  • Juliusz Zarębski. Pianista y compositor. Fue alumno de Liszt entre 1877 y 1878. Su carrera de virtuoso ya había empezado en 1874. Desde 1878 ocupa el puesto de clases magistrales del Real Conservatorio de Bruselas. 
  • Alexandr Ziloti. Pianista, director y compositor. Fue alumno de Nikolái Rubinstein, graduado con medalla de oro en 1881. También fue alumno de Liszt entre 1883 y 1886. Fundó con él el Liszt-Verein. Impartió clases desde 1887 en el Conservatorio de Moscú a alumnos como Goldenweiser o Rachmaninov. Ha grabado una serie de rollos de pianola.

liszt

Franz Liszt nace en 1811 en el seno de una familia de músicos. Su padre, también pianista (aparte de violinista, cellista y guitarrista), lo inicia en el piano a la edad de seis años, ya que él mostró interés desde un primer momento. Comenzó sus composiciones con siete años y a los nueve dio sus primeros conciertos, gracias a los que el Príncipe Estherházy se ofreció a pagar sus estudios musicales en Viena.

Su primer profesor allí fue Carl Czerny (quien había sido previamente alumno de Hummel y Beethoven). Su debut fue dos años después, siendo felicitado por grandes músicos de los círculos aristocráticos, como Beethoven y Schubert. A principios de 1824 publica su primera obra, “Variaciones en un vals de Diabelli”.

En 1827 se muda con su madre a París y deja de dar conciertos para dedicarse a dar clase desde muy temprano hasta la noche. Allí conoce a Chrétien Urhan, quien lo introduce en las ideas románticas de los seguidores de Saint-Simon. Durante este período se introduce por completo en el arte, sobre todo leyendo a los escritores más importantes del tiempo, como Victor Hugo o Alphonse de Lamartine. En 1830 conoce a Berlioz y escucha el estreno de la Sinfonía Fantástica, que causa una gran impresión en él. Dos años después asiste a un concierto de Paganini, tras el que se determina a incluir el virtuosismo del violín en su obra.

Desde ese momento hasta 1844, Liszt estuvo por escenarios de toda Europa, haciendo actuaciones incluso hasta cuatro veces por semana. En 1846 se retira de su vida como solista virtuoso y se centra en la composición, retirándose a Weimar, y quedándose allí hasta 1861, cuando se muda a Roma y, tras una serie de infortunios, anuncia a amigos suyos por carta que se retirará a vivir en solitario en el monasterio Madonna del Rosario. Eventualmente daría algunos conciertos por la ciudad ya fuera tocando o dirigiendo orquestas. En 1869, Liszt vuelve a Weimar invitado a dar clases magistrales de piano, y dos años después en Budapest. Desde ese momento circularía entre las tres ciudades regularmente.

Desde 1881 comenzó a sentirse cada vez peor, tanto física como mentalmente, sobre todo por su preocupación por la muerte. Murió en Bayreuth a mediados de 1886.


Fuentes

  • Sadie, Stanley y Tyrrell, John: The New Grove Dictionary of Music and Musicians.
  • Casares Rodicio, Emilio: Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana.
  • Chiantore, Luca: Historia de la Tecnica Pianística
  • Jeremy Siepmann: El piano.
  • Wikipedia.es
  • Filomusica.com

 

 

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