María Sanz, ex-alumna de nuestro centro, acaba de inaugurar una escuela de música, ¡Música Maestro!, en la zona de Novo Mesoiro en A Coruña. Junto a otros antiguos alumnos, forma además la plantilla de profesores de este nuevo centro musical. Andrea Doural, titulada también en nuestro Conservatorio, le realiza una entrevista sobre el proceso siempre dificultoso de llevar a cabo un nuevo proyecto como éste.

El pasado 14 de octubre asistimos a la inauguración de ¡Música, Maestro! Escuela de Música y Danza en el barrio coruñés de Novo Mesoiro. Esta escuela emerge con la idea de posibilitar una formación holística del alumnado, basada en la motivación, la constancia, el trabajo en equipo, la superación y la solidaridad. A continuación podréis leer la entrevista realizada a María Sanz, directora de la escuela, en la que nos describe cómo surge y se desarrolla su proyecto.

Háblanos un poco de ti, sobre tu formación y experiencia laboral.

Con respecto a mi formación, en 2016 terminé mis estudios superiores en la especialidad de tuba, por interpretación. Inicié mi experiencia laboral, compaginándola con mis estudios, ya que, en mis primeros años de carrera, comencé a impartir clases tanto a nivel particular como en diferentes empresas, englobando materias como lenguaje musical, música y movimiento e instrumentos de viento metal. También estuve trabajando en un centro autorizado de música elemental y de directora de coro, por lo que tengo experiencia en diferentes ámbitos de la educación musical.

¿Cómo surgió la idea de abrir una escuela de música? ¿Qué te motivó a emprender?

La idea de llevar a cabo mi propio proyecto surge al darme cuenta de que yo quería vivir de la música de algún modo, pero quizás el tema de la interpretación fuese el más complicado. Mi instrumento, el bombardino, es bastante selectivo en cuanto a que no forma parte de la plantilla de las orquestas y vivir como solista es prácticamente imposible. Por otra parte, las oposiciones son una opción muy limitada que exigen mantener un nivel alto con el instrumento a expensas de que haya oferta de plazas. De ahí que intentase enfocar mi carrera musical hacia algo diferente. Además, hace varios años, en mi grupo de amistades del conservatorio surgió la idea de que sería muy interesante montar una escuela de música abarcando todas las especialidades. Yo me lo tomé en serio y comencé a indagar por mi cuenta sobre cómo funcionaban las escuelas de música hasta comenzar a desarrollarla poco a poco. Esto no sería posible sin mi familia, que me apoyó desde el primer momento en el que decidí emprender y gracias a mi profesor de bombardino en el grado superior que siempre nos decía que cada uno tenía que buscar alternativas adaptadas a sus realidades y motivaciones.

¿Cómo se lleva a cabo? ¿Cuáles son los pasos para formar una escuela de música?

Tras definir la idea, tuvimos que determinar la localización de la escuela. La decisión del emplazamiento brotó tras un análisis de necesidades en el que observamos que Novo Mesoiro es un barrio de más de 15.000 habitantes (con un alto porcentaje de población infantil) que no disponía de oferta formativa musical. La búsqueda de local fue complicada porque a priori mi intención era comenzar con una escuela pequeña, pero no encontraba nada que se ajustase: los locales pequeños eran, valga la redundancia, demasiado pequeños. Por eso me planteé dar el salto y aventurarme en un proyecto de mayor envergadura. Finalmente, encontré el local idóneo. Estaba completamente en obras y había que acondicionarlo desde cero, pero brinda posibilidades de ampliación en un futuro.

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Después de solucionar el asunto del local, me dirigí a la Cámara de Comercio, donde me asesoraron absolutamente para todo. Tuve muchísima suerte porque la persona que me atendió es titulada en danza clásica y se volcó inmensamente con el proyecto, aconsejándome sobre los organismos a los que me convendría acudir para ver a qué subvenciones podría optar (Xunta, IGAPE y Diputación). Para elaborar el Plan de Negocio (documento requerido para cualquier ayuda económica en el que, entre otras cosas, se estima la evolución de tu negocio en cinco años), contacté con asesorías y gestorías. También conté con una empresa de marketing para crear la marca de la escuela.

Todo este proceso te ayuda a definir todas las cuestiones que envuelven la creación de una escuela, como a qué convenio acogerse, cuánto tiene que cobrar un trabajador y cuáles son sus derechos y deberes; analizar qué aspectos son rentables y cuáles no o conocer con cuántos alumnos/as la escuela se mantendría sola.

A partir de ahí, presentamos el proyecto a todos los locales del barrio para contar con la opinión de los vecinos y sondear cómo iba a ser la acogida. Actualmente el 95% de nuestros alumnos/as residen en Novo Mesoiro.

¿Has tenido alguna dificultad durante el proceso?

Todas las del mundo. Por ser joven, por ser emprendedora y sobre todo por temas de local. Una vez que nos decidimos por el bajo actual, resultó que su uso solo podía ser “social”, por lo que una escuela de música no tendría cabida. Posteriormente, se probó que a partir del año 2015 había una sentencia en la que se reflejaba que la utilización de los locales del edificio era “social y cultural”, y fue cuando pude comenzar las obras. Este proceso se prolongó desde marzo hasta agosto, de manera que esos meses fueron de completa incertidumbre.

Además, inicialmente, a nivel económico no recibes apoyos. No puedes contar con subvenciones para hacer el plan de negocio porque las subvenciones son posteriores a la inversión. Todo el proceso administrativo fue la parte más difícil.

¿Cómo es la escuela? ¿La podrías describir?

La escuela está formada por cuatro aulas instrumentales: aula de percusión y viento metal; aula de cuerda; aula de piano y viento madera y un aula donde se imparten aspectos más teóricos (lenguaje musical, historia, armonía, refuerzo…).

Tenemos la oficina, que actúa como recepción, el hall de entrada y un aula de grandes dimensiones en donde se imparte danza y las actividades grupales (música para bebés y música y movimiento). Es un espacio versátil en el que celebraremos un concierto mensual, dirigido tanto a padres de alumnos/as como a los vecinos y amigos de Novo Mesoiro, con entrada libre.

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¿Qué especialidades y actividades ofrece actualmente Música Maestro?

Nuestra idea inicial era crear una escuela de música, pero al disponer de bastante espacio también iniciamos la escuela de danza. Dentro de la escuela de música, ofrecemos todas las especialidades instrumentales, clases individualizadas en cuanto a preparación de pruebas, refuerzo de alumnos que van al conservatorio y atención a necesidades educativas especiales. Para los más pequeños ofrecemos clases de música y movimiento (a partir de 3 años) y de 0 a 3, música para bebés.

Por las mañanas disponemos de la escuela sénior, que consistiría en una escuela de música tal cual, con su tiempo de lenguaje musical y su tiempo de instrumento individual, pero para gente que por las mañanas tiene tiempo libre. En la escuela sénior, los precios son un poco más bajos, y la verdad es que ya tenemos un grupo de adultos que acuden a clases en horario de mañana.

En cuanto a la escuela de danza, para niños disponemos de danza clásica y moderna, y para adultos, debido a la demanda, contamos con clases de sevillanas y de bailes de salón.

¿Cómo elegiste tu equipo? ¿Qué buscas en los profesores/as?

Principalmente busqué que fuesen flexibles, es decir, que se pudiesen adaptar a varias asignaturas. En ese aspecto lo tuve muy fácil ya que nuestra generación, por suerte, está muy preparada, en cuanto a que es raro que una persona solo tenga una carrera. Hay mucha gente graduada en interpretación y en pedagogía, otra que completa su formación con un master en musicoterapia, se especializa en música para bebés o en necesidades educativas especiales. Entonces mi equipo está formado sobre todo por gente muy formada, todos los trabajadores son titulados superiores.

También quise contar con un equipo joven, ya que al igual que yo tuve la oportunidad de iniciar mi vida laboral porque hubo gente que confió en mí sin tener experiencia, yo también tenía que dar esa oportunidad. Me gusta mucho trabajar con gente joven que aporta muy buenas ideas y que, a pesar de su edad, están muy preparados.

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¿Cuáles son tus expectativas a corto y a largo plazo?

Estoy muy contenta de decir que las expectativas a corto plazo ya las hemos cumplido en las dos primeras semanas. La verdad, no contábamos con tener esta acogida: a día de hoy estamos cerca de los 100 alumnos y alumnas, cuando era una cantidad estimada para dentro de dos años. Por esto, intentamos funcionar de la mejor manera posible, sin abarcar demasiado por si no podemos dar la calidad de enseñanza que hemos trabajado. Después de la experiencia en otros sitios, me he quedado con las partes que me gustaban y he intentado crear algo personal. Entonces, como a corto plazo hemos alcanzado dichas expectativas, ahora simplemente queda desear que nos duren y que sigamos haciendo las cosas bien.

A largo plazo, nuestros objetivos son crear agrupaciones de música propias del barrio de Novo Mesoiro. La música en grupo aúna varios de los valores que defendemos, como el trabajo en equipo o la solidaridad. Por tanto, nos gustaría llegar a formar una banda, una orquesta o una agrupación de música tradicional. Esto último nos parece muy importante, ya que creemos que por fin la música tradicional está en auge y queremos seguir contribuyendo a su impulso.

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¿Cuál sería tu consejo para actuales estudiantes sobre cómo enfocar su formación o inicios de vida laboral?

No sé si realmente podría aconsejar, pero considero que es muy importante el hecho de no rechazar ningún trabajo relacionado con la música, por muy precario que parezca porque requiera desplazamiento o acudir a distintos sitios en una misma tarde. Da mucha experiencia y creo que esta hay que adquirirla mientras estudiamos la carrera. Les diría que no tengan miedo de compatibilizar los estudios con la vida laboral, ya que puede ser un camino para continuar tras terminar los estudios o abrirte nuevos enfoques para continuar tu formación, irte a hacer un master en el extranjero, preparar oposiciones o emprender. Si no, cuando acabas la carrera y no has hecho nada en el mundo laboral, corres el riesgo de dudar hacia dónde guiarte.

También creo que quedan muchas vías para poder emprender. Yo, si tuviera varias vidas, emprendería diversos proyectos relacionados con la música. Creo que al terminar la carrera es el momento de lanzarte: cuando eres joven y estás preparado y motivado.

Muchas gracias, María. Enhorabuena por la valentía que supone iniciar un proyecto de esta envergadura y a seguir adelante con “¡Música, maestro!”.

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