A pesar de que entre lo más conocido de Haendel figure su famoso “Largo”, no todo el mundo sabe que el origen de esta obra tan interpretada en el repertorio de celebraciones religiosas figura en una de sus óperas menos representadas: Xerxes.

También conocida por el nombre de “Serse” o “Jerjes” (HWV 40), es una ópera seria dividida en tres actos. Fue estrenada en Londres el 15 de abril de 1738.

El aria que da inicio a esta obra, “Ombra mai fu“, cantada por Xerxes, es una de las melodías más conocidas de Haendel, y generalmente es interpretada en arreglos de orquesta. Es  conocido también por el nombre de “El Largo de Haendel” (a pesar de que el tempo que marca la partitura es “larghetto”).

En 1737, el Teatro del Rey (Londres) pagó a Haendel para escribir dos nuevas óperas. La primera, Faramondo, salió el 3 de enero de 1738. Por estos momentos, Haendel ya había comenzado su trabajo en la ópera de Xerxes. El primer acto fue compuesto entre el 26 de diciembre de 1737 y el 9 de enero de 1738; el segundo estaba ya listo el 25 de enero; el tercero el 6 de febrero y los acabados finales fueron puestos el 14 de febrero.

La primera producción fue un completo desastre. La audiencia probablemente estuvo bastante confusa por la naturaleza innovadora del trabajo. A diferencia de sus otras óperas estrenadas en Londres, Haendel incluía elementos de ópera bufa en Xerxes. Aunque esto había sido típico desde los trabajos venecianos del siglo XVIII, por la década de 1730, se esperaba que la ópera seria fuera completamente seria, sin mezclas de géneros entre tragedia y comedia, o personajes de clase alta y clase baja.

El musicólogo Charles Burney habló sobre esta ópera, escribiendo: “No he sido capaz de descubrir al autor de las palabras de este drama, pero este es uno de los peores trabajos que Haendel llevó a la música: porque además de tener una débil escritura, hay una mezcla de tragicomedia y bufonería en él que Apostolo Zeno y Metastasio han eliminado de la ópera seria.

Trama

El Rey Xerxes, mirando a su querido árbol, ve a Romilda, la hija de su vasallo Ariodate, y él lo convence para que ella se case con él. Sin embargo, Romilda y el hermano de Xerxes, Arsamene, se aman mutuamente; mientras que Atalanta, hermana de Romilda, también está decidida a hacer que Arsamene se case con ella. Amastre, la prometida de Xerxes, a quien él dejó por Romilda, se disfraza de hombre y observa a Xerxes.

Xerxes destierra a Arsamene, quien manda una nota a Romilda a través de su sirviente, Elviro, que hace de vendedor de flores, en la que promete su eterna fidelidad; se la da a Atalanta, y esta trama rápidamente un plan. Ella le dice a Elviro que Romilda ha dejado a Arsamene y ha decidido ser reina. Luego le muestra la nota a Xerxes, clamando que había sido mandado a ella (a Atalanta). Xerxes decide hacer que Arsamene y Atalanta no se casen y mostrar la nota a Romilda, quien decide de todos modos estar con el hombre al que ama.

La escena cambia al puente de Hellespont. Xerxes le dice a Ariodate que su hija Romilda debe casarse, por orden del rey, con un miembro de la familia de Xerxes, de su misma sangre. Xerxes persigue a Romilda hasta que Amastre, disfrazada, empieza una lucha únicamente por diversión. Romilda persuade a Xerxes para que la deje lidiar con el problema, y se alegra profundamente de saber que Amastre empezó todo para rescatarla. Arsamene y Romilda se encuentran otra vez y se pelean hasta que Elviro le exige a Atalanta  la explicación de lo que ocurre, y ella declara que quiere a alguien más con quien estar. Elviro informa sobre una tormenta amenazante en el puente, y luego le canta una canción a Baco. Romilda y Arsamene se reunen felizmente, aunque ella tiene que esconderlo mientras su hermano arregla su traje. Romilda le dice a Xerxes que él debe tener el consentimiento de su padre antes de que ella pueda obedecer las órdenes dadas, con lo que Arsamene no está de acuerdo.

Xerxes reitera a Ariodate que Romilda debe casarse con un miembro de la familia de Xerxes, de igual sangre que él, quien aparecerá en su casa; Ariodate piensa erróneamente que él se refiere a su hermano Arsamene más que a él mismo, y va feliz a su casa a preparar la boda. Xerxes le dice más tarde a Romilda que ella se casará con él. Romilda revela que Arsamene la ha besado; Xerxes declara que él mismo matará a su propio hermano, y Romilda, para salvar la vida de Arsamene, decide casarse con Xerxes.

Arsamene y Romilda llegan al lugar donde está Ariodate, donde él, feliz, anuncia que ellos van a casarse por orden del Rey Xerxes. Desconfiando, los se casan. Después de que Arsamene y Romilda se casen, Xerxes llega, preparado para su boda; para ver que su hermano se acababa de casar con su novia. Cuando Amastra, aún disfrazada, aparece, Xerxes está llamando a alguien para vengarlo y quiere saber qué ha estado haciendo Amastre disfrazada apareciendo y desapareciendo durante toda la ópera; Amastre le pregunta si quiere que ella mate al traidor, el que, siendo tan amado por ellas, fue a por otra. Cuando él pide que lo haga, revela su verdadera identidad a Xerxes, quien se arrepiente de lo que hizo y le dice que de todos modos, vaya a matarlo. Amastre, que sigue amándolo, se niega, y Xerxes le ofrece la corona como reina una vez más.


George Friederic Haendel es el autor de 49 óperas de temas y géneros variados, escritas entre los años 1705 y 1741. Empezó a componerlas en Alemania, y pasó más tarde un tiempo en Italia, ganando bastante aprobación por su labor; pero no fue hasta el comienzo de su estadía en Inglaterra cuando llegó a ser uno de los considerados mejores en este género durante la época barroca.

Su primera ópera en Inglaterra, Rinaldo (1711) fue aceptada con gran entusiasmo, y muchas más óperas italianas fueron seguidas por ella del mismo modo. Aún así, el lugar de Haendel como principal figura en la ópera inglesa durante el siglo XVIII no llegó a solidificarse hasta que, influenciado por Thomas Arne, cuando empieza a componer trabajos a gran escala con textos en el inglés del momento. A pesar de que casi todos sus trabajos escritos en este idioma eran técnicamente oratorios y no óperas, muchos de ellos pasan por el mismo caso que Semele (1743) y se convierten en importantes partes del repertorio operístico.

Durante los 36 años en los que la ópera italiana fue su principal preocupación, Haendel se ajustó de una manera muy cercana al estilo y a la forma típica del barroco, determinado por la prioridad dada a los cantantes solistas y a la presentación del escenario en el que los cambios (de escenario) son hechos frente a la audiencia, y el telón no se baja hasta la conclusión final.

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