Es frecuente oír comentarios del tipo”Las cosas hay que hacerlas con rigor, y no improvisarlas” ó ” Hay que saber de lo que se habla y no improvisar “.  La improvisación. ¿Pensamos ya negativamente o con prejuicio al pronunciar esta palabra? Pero, ¿qué es improvisar?.

En Japón, una forma de arte pictórico muy antiguo consistía en que el artista desde el principio de su obra hasta el final no pudiera despegar el pincel del lienzo en ningún momento, dando así forma continua a su obra convirtiendo un posible fallo en una nueva oportunidad que le llevara por otras sendas creativas hasta concluir.Los oradores en el pasado, dominaban el arte de la retórica, primero sabían de que iban a hablar ante el público, conocían el tema en profundidad y luego comenzaban su discurso sin papeles delante, era improvisado.

Para comunicar con eficacia su mensaje no escrito, utilizaban recursos del lenguaje como por ejemplo, estructurar previamente su discurso, introducción o exposición del tema, desarrollo, punto álgido o climático y conclusión, por ejemplo. Para ello, necesitaban una impecable dicción, dinámicas en su discurso hablando con diferente intensidad, más rápido o lento según se desarrollaba, el empleo mágico y atrayente del silencio y dependiendo del público al que fuera dirigido, la utilización de palabras, cultismos o expresiones apropiadas para llegar a su público sin interferencias lingüísticas.

A todo esto había que añadir el factor desestabilizador de los nervios que suponían el actuar ante un público, por lo tanto, aparte del dominio de lo anterior, de la técnica, también la actitud debía de ser fundamental, el atreverse a… el considerar que el fallo era su aliado y no su enemigo porque gracias a él aprendían algo nuevo, a perfeccionar su mensaje, y por supuesto, creer con pasión y convencimiento lo que iban a comunicar y su necesidad de expresarlo.

En la improvisación musical formal, no hablo de la improvisación libre o experimental sucede exactamente lo mismo, las mismas reglas comunicativas, gramaticales. La diferencia es que utilizamos un lenguaje subjetivo: la música.

La diferencia entre improvisar y componer, es el tiempo. Para componer dispongo de éste hay un proceso reflexivo, para improvisar no, compongo al momento y ese es su gran atractivo, el reto, por eso hay un miedo a fallar, a sonar mal, al caos, a no saber por donde empezar, ya que como el orador, necesitamos conocer, estructurar previamente lo que nos gustaría decir antes de lanzarnos a hablar, y como los niños que empiezan a hacerlo, primero escuchan, repiten, asimilan e innovan aprendiendo palabras nuevas y ordenándolas en motivos y frases.

El resultado, es que empiezan a hacer suyo el lenguaje, a hablarlo, a inventar, a crear, a ser ella o el mismo, todo ese aparente caos es puro aprendizaje, se ordena y es guiado por sus padres, por su entorno.En música debemos de empezar de la misma manera, práctica y teoría desde el principio y por ese orden aprendiendo a crear motivos y frases paso a paso sin miedo. Toda una experiencia gradual.

La improvisación musical es todo lo contrario al caos, implica el dominio del lenguaje para comunicar y expresar, por eso, te permite ser tu mism@ , tod@s somos creativos, no es solo algo reservado a los genios, solo necesitamos la oportunidad y la comprensión del proceso y sus técnicas, constancia y la actitud y aptitud o conocimientos básicos en principio.

El Jazz, sería el culto actual a este mágico proceso en todas sus vertientes pero no hace falta meterse en esas aguas en absoluto para ser creativo, en el Renacimiento y anteriormente claro está que ya lo hacían, podemos serlo siempre que exista música y queramos hablarla, vivirla, nuestra música, la tuya, como siempre se hizo en el pasado.

Si repasamos la historia, sabemos que los músicos siempre improvisaron desde el principio de los tiempos por lo tanto componían al momento pudiendo mas tarde después ser mas selectivos y hacerlo sobre el papel, la improvisación como proceso creativo experimental y continuado es una fuente, un manantial absoluto de ideas musicales y hay que entenderla así en su escucha entendiendo el oyente que se compone al momento, motivos, frases, preguntas, respuestas, exposición, desarrollo… Todo ello y la interpretación, dinámicas, matices…si interpreto la música de cualquier compositor como no voy a interpretar la mía aunque sea compuesta al momento, es música, mi música, para mi, y perdonad, tiene mas relevancia y debo de ser igual o mas respetuoso con ella.

¿Cómo abordar la improvisación formal?

Es decir, creo música nueva al momento respetando la armonía, el número de compases, el estilo y las características de la melodía de un tema ya compuesto, también puedo hacerlo sobre una progresión armónica determinada por mi o ya existente sin melodía previa.

Una gran diferencia, fundamental entre la visión de la creatividad musical actual y la del pasado es la pedagogía, la terminología actual “moderna” esclarece mediante el concepto esencial de la relación escala-acorde, concepto que relaciona directamente la sonoridad de un acorde con una escala o escalas, el análisis práctico de las notas, de los sonidos y sus relaciones de atracción melódicas entre ellos con los acordes, proponiéndose como objetivo el eliminar barreras a la hora de componer o improvisar.

A nivel melódico y armónico creativo, es mas confuso hablar de floreo, bordadura o apoyatura que de: notas del acorde, de la escala o escalares, cromáticas y tensiones sonoras, conceptos que nos aclaran de verdad las tonalidades y su relación con los acordes o “colores” así como las notas con mas o menos peso a la hora de componer melodías y armonías y su encaje rítmico.

Hablar también del cifrado armónico internacional que nos deja ver de manera nítida la estructura de un acorde relacionada con una melodía ofreciéndonos la posibilidad dependiendo de nuestro bagaje de elegir diferentes disposiciones y maneras de tratarlo así como su relación sonora directa con una escala o escalas, esencial para empezar a crear, como comenté anteriormente.

En cuanto a los estilos y las formas, est@s se aprenden, imaginaos una Bossa nova o un bajo Alberti Mozartiano, ambos estilos son muy diferentes pero los dos son musicables, la música es lo común aunque el tratamiento y características estéticas y técnicas sean muy distantes.

Por supuesto que el proceso implica gradualmente y paso a paso el conocer tonalidades activamente, acordes y sonoridades diferentes, sencillas y complejas, desenvolverse y entender la rítmica y sus entresijos, la práctica de técnicas sencillas y abordables de composición sin que tengan que pasar años para empezar, el escribir un poema o un libro precisa de habilidades lingüísticas y literarias básicas, empaparnos de y en el lenguaje de manera activa desde niñ@s.

A título personal, la improvisación me permite ver una partitura de otra manera, la observo desde todos los planos, melódico, armónico, rítmico, sonoridad mas cerca de la consonancia o más alejada, que técnicas se utilizaron, si la melodía es acompañada, contrapunto… lo vives y aprovechas mucho más porque puedes estar en sintonía creativa con su compositor, todo es aprendible y absorbible, influirá de forma decisiva en tu interpretación .

Un aspecto fundamental para interiorizar el lenguaje de la música que cuido y practico a diario es “sacar motivos, frases de oído” de cualquier estilo, época, improvisador o compositor, lo que conocemos como transcribir pero repitiendo lo que oigo en el instrumento sin escribirlo, es como leer y aprender de diferentes libros y autores, interiorizo motivos y frases ya compuestas y las hago mías, las varìo, enriquezco mi vocabulario, también lo hago con armonías, con acordes de sonoridades diferentes en distintos contextos, por ejemplo un acorde orquestal de Wagner o de Duke Ellington, lo aíslo y lo saco en el piano nota a nota, no es tan complicado, después lo toco, creas un oído armónico en potencia y con estas prácticas aprendes a percibir la música de otra manera, ese es mi objetivo, mucho mas intensa y vivencial que después se reflejara en tus interpretaciones y en tu interacción con los demás en grupo.

Es fundamental comenzar el proceso paso a paso guiado desde el punto de vista técnico y procedimental como si de una piedra a esculpir se tratara teniendo siempre presente que trabajamos con música y que debe de trasladarse al aprendiz una motivación imaginativa, artística que lo acompañe en el proceso y hacer que aflore, descubrir y potenciar desde el principio sus tendencias creativas, emocionales sin miedos y estando a su lado en el temido fallo necesario.

Quizá, para mí el disfrute mas grande cuando improviso es ése, el pensar ya, calcular, buscar estrategias, aplicar el conocimiento inmediato, tomar decisiones sin tiempo, error, ensayo y acierto a tiempo real, estar despierto y alerta buscando la perfección, mi perfección, la sorpresa, salir de tu zona de confort pero sobre y por encima de todo impregnarlo todo de emoción, de pasión, de sensibilidad epidérmica (pelos de punta) . Estoy haciendo música, mi música.

¿Es la improvisación musical formal un caos? ¿ tú que crees?…

Yo filosóficamente creo que trasciende lo musical, es una actitud ante la vida de equilibrio entre el riesgo inseguro y la certeza segura. Creo que debiera de experimentarse y trabajarse metódicamente desde los inicios de la formación musical y sin barreras estilísticas para vivir desde el principio y en primera persona de verdad, el lenguaje de la música, dejar de lado a veces un excesivo trascendentalismo de palabras como composición, arreglos, genialidad, virtuosismo etc… a la hora de tratar con los alumnos y tratar de transmitir la experiencia emocional de la música como un juego ” to play” dicen los sajones, un juego complejo y multidisciplinar como sabemos pero un juego, no estamos operando a corazón abierto a nadie, pero sí tocándolo…

Pd. Hay en bibliotecas libros y material abundante referente a este tema, sinceramente no he leído mucho sobre ellos, lo escrito es simplemente fruto de mi experiencia como músico activo y como docente…guía me gusta más.

 

 

 

 

 

 

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