CARLOS LÓPEZ GARCÍA-PICOS. MÚSICA A ORILLAS DEL ATLÁNTICO (Ares Espiño, 2016)[1]
Autor de la reseña: Javier Gándara Feijoo [2]

Siempre es una buena noticia para los músicos y estudiosos gallegos la publicación de investigaciones sobre un determinado aspecto musical relacionado con Galicia. No obstante, este tipo de libros pasan muchas veces desapercibidos entre un gran número de personas del sector. Estas, centradas exclusivamente en compositores y obras centroeuropeas, se olvidan de que aquí también hubo y hay producción musical de la que aún queda mucho por saber.

Afortunadamente, existen profesores que, a pesar de la situación, continúan estudiando y promoviendo la cultura musical gallega. Uno de los centros académicos en los que más se ha desarrollado esta beneficiosa labor es la Universidad de Santiago de Compostela. Es por ello que no resulta extraño que el libro que aquí nos ocupa esté editado por dicha institución, así como por el Concello de Betanzos y la Xunta de Galicia. La publicación lleva por título Carlos López García-Picos. Música a orillas del Atlántico. Su autor es Javier Ares Espiño, actualmente profesor de piano y pianista acompañante en el Conservatorio Superior de Música da Coruña. El volumen fue publicado en 2016 y se basa en la tesis doctoral que el propio Ares Espiño elaboró en la USC bajo la dirección de Carlos Villanueva Abelairas.

El libro comienza, como es habitual, con un prólogo que, en este caso, está escrito por Villanueva Abelairas, Catedrático de Música de la universidad compostelana. En cuatro páginas y media, el citado profesor expresa multitud de ideas de un modo sincero y directo. Entre lo que nos cuenta, llama la atención su afirmación en los dos primeros párrafos de que dirigir una tesis sobre García-Picos era una idea que, en un principio, no le gustaba por razones personales y profesionales. No obstante, accede a hacerlo por la estrecha relación del tema con otros que él había tratado. Villanueva Abelairas nos indica también algo que el lector debe tener muy en cuenta: en esta investigación se desarrolla una musicología aplicada, algo que vemos materializado especialmente en el capítulo IX (“La obra de García-Picos”) y en el “Catálogo de Carlos López García-Picos” que se incluye a modo de anexo tras las conclusiones del volumen[3]. La razón de que este libro tenga un carácter aplicado se debe a que el propio Ares Espiño, además de investigador, sea intérprete.

Tras el prólogo, comienza el trabajo de investigación de Ares Espiño. Este autor trata de una forma detallada la figura y obra del compositor ya varias veces citado. Así, a lo largo de las 416 páginas del libro, se nos informa de que García-Picos nace en Betanzos en 1922, estando ligado ya desde muy pequeño a la banda de música del lugar. En 1940, emigra (o se exilia más bien) a Argentina, donde ya estaban su padre y una de sus hermanas. Allí, entrará en contacto con el Centro Betanzos de Buenos Aires, cuyo coro Os Rumorosos llegará a dirigir a partir de 1949. En América, recibe clases de armonía, contrapunto y composición, siendo sus profesores Lorenzo Serrallach y Jacobo Ficher. Gracias a la Embajada de Francia en Buenos Aires, García-Picos va a estudiar a París[4] en 1957. En la ciudad francesa[5], será alumno de Darius Milhaud, entre otros. Allí, también entrará en contacto con compositores de la talla de Olivier Messiaen. En 1964, ya de vuelta en Argentina, se integra en la Asociación de Jóvenes Compositores de la Argentina. Esta segunda etapa en el país sudamericano durará hasta 1984, año en el que García-Picos vuelve definitivamente a Galicia. Tres años después, participa en la fundación de la Asociación Galega de Compositores. Como retornado, inicia una etapa de gran efervescencia compositiva y de relevantes relaciones institucionales[6] hasta que la salud se lo permite. Fallece en 2009.

Todos estos datos se analizan en el volumen de forma cronológica. Ello se debe a que Ares Espiño considera que biografía y producción musical van muy de la mano en el caso del compositor que aquí se trata. A lo largo de los capítulos, se combina el enfoque tradicional de la musicología europea (estudio de compositor con sus obras) con un enfoque más moderno en el que se tienen muy en cuenta otros elementos que, aun no siendo estrictamente musicales, sí poseen mucha importancia en este asunto: galleguidad, emigración, exilio, sociología musical, transculturación… El trabajo publicado tiene un claro carácter académico, lo que explica la precisa metodología que Ares Espiño detalla de un modo muy didáctico indicando siempre los porqués. A lo largo de las páginas, se combina acertadamente información extraída de documentación de archivo y hemerográfica con un trabajo de campo a base de entrevistas que el propio Ares Espiño realizó a personas relacionadas con García-Picos. Todo ello se relata con una redacción muy cuidada.

Durante la lectura del volumen que aquí se reseña, se vuelve difícil para el lector no ir haciendo comparaciones entre las figuras de García-Picos y Bal y Gay[7]. Ambos tienen muchos aspectos en común: fueron coetáneos, compositores, emigrados/exiliados en América, con un compromiso cultural con Galicia y en contacto con grandes músicos de su tiempo (Bal con Stravinski y García-Picos con Ficher[8]). También ambos establecieron relación con personalidades de otros ámbitos culturales gallegos (Bal con Ronsel, la Xeración Nós y los integrantes de la Residencia de Estudiantes de Madrid; García-Picos con Castelao, Seoane, Blanco Amor y Neira Vilas). Sin embargo, hay algo fundamental que los diferencia. Bal y Gay fue un músico más teórico que práctico[9], mientras que a García-Picos parece ocurrirle lo contrario[10]. Otro aspecto más que los separa es que, mientras Bal se aisló en su piso de Madrid al volver a España, García-Picos mantuvo una actitud mucho más dinámica, siendo su época de mayor actividad compositiva la que comienza con su retorno a Galicia, tal y como expresa Ares Espiño. Estas analogías y diferencias no están en la monografía que aquí nos ocupa, ya que esta se centra (y de un modo muy eficaz) en la figura de García-Picos. No obstante, este tipo de reflexiones se le irán ocurriendo al lector que conozca un poco de la historia musical gallega del siglo XX. El libro que aquí tratamos invita, en cierta forma, a ello.

A todos los elementos positivos del libro que hasta ahora se han expresado, hay que añadir que Ares no solo analiza la vida y obra de García-Picos, sino que además estudia el surgimiento y trayectoria de aquellas instituciones a las que perteneció el compositor betanceiro (Banda de Betanzos, Centro Betanzos de Buenos Aires, coro Os Rumorosos, Centro Gallego de Buenos Aires, Casa de Galicia de París, coro Alborada, Asociación Galega de Compositores…). Ello permite que se comprenda mejor el papel que García-Picos desempeñó en esos lugares.

Ya para concluir, cabe apuntar que la publicación que aquí se ha tratado tiene un bonito trasfondo: el autor de la misma tuvo relación directa con García-Picos, puesto que este fue su primer profesor de piano. Ello hace que uno de los objetivos del libro sea, en palabras del propio Ares Espiño, hacer “un cariñoso homenaje para García-Picos, que nos dejó en el transcurso de la etapa de investigación que ha generado esta monografía”[11]. Es decir, uno (García-Picos) vio los primeros pasos musicales del otro (Ares Espiño), mientras que ese otro fue testigo de los últimos momentos del primero. Por todo ello, este libro es de muy recomendable lectura.


[1] ARES ESPIÑO, Javier. (2016): Carlos López García-Picos. Música a orillas del Atlántico, Universidade de Santiago de Compostela, Concello de Betanzos y Xunta de Galicia, Santiago de Compostela.

[2] Javier Gándara Feijoo es graduado en Historia del Arte por la Universidad de Santiago de Compostela. Cursó el Grado Profesional de Música (especialidad de clarinete) en el Conservatorio Profesional de Música de Ourense, obteniendo el Premio Fin de Grado. Actualmente, continúa sus estudios en el Conservatorio Superior de Música da Coruña.

[3] Dicho catálogo ya lo había publicado en el 2011 el propio Ares. Sin embargo, aquí vuelve a aparecer con ciertas modificaciones que lo mejoran.

[4] En la portada del libro, aparece García-Picos con pipa y libro enfrente de una de las bocas de metro parisinas de estilo modernista diseñadas por Héctor Guimard.

[5] García-Picos vivió entre Galicia, Argentina y Francia, de ahí el acertado título Música a orillas del Atlántico que Ares da a su libro.

[6] Entra en contacto con eventos como los cursos Música en Compostela y con agrupaciones como la Orquesta Sinfónica de Galicia.

[7] Este es una de las figuras más importantes de la música gallega durante el siglo XX.

[8] Discípulo de Rimski-Korsakov.

[9] Sus investigaciones sobre folclore, sus escritos sobre estética y sus críticas musicales son más relevantes y mucho más numerosas que sus composiciones musicales.

[10] Destaca más su faceta compositiva (143 obras musicales) que su vertiente teórica.

[11] ARES ESPIÑO, Javier. (2016): Carlos López García-Picos. Música a orillas del Atlántico, Op. Cit., p. 19.